Jesús ¿Quién es?

"El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Viviente".

Mateo 16.15-16

Conocer a Jesús y a Dios es muy importante pues es la vida eterna. Saber quién es y sobre todo
creer en Jesús (la Palabra de Dios), es salvación.
Mediante la lectura bíblica podemos saber lo que dijo Dios Padre de su Hijo y también lo que expresó Jesús de sí mismo.

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna;
pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él".

Juan 3.36


¿De dónde vino Jesús?
Jesús vino del cielo.

"El que de arriba viene, es sobre todos;
el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla;
el que viene del cielo, es sobre todos"

Juan 3.31


¿Quién lo envió?
Lo envió el Padre (Dios, Yhaveh, Jehová).

"...las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago,
dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.
Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros;
porque a quien él envió, vosotros no creéis.
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;
y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida...
Yo he venido en nombre de mi Padre..."

Juan 5.36-43

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,
y en la tierra, y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre."

Filipenses 2.5-11


¿Cuál fue el motivo de la venida de Jesús?
Vino para salvarnos... para dar testimonio a la verdad.

Jesús mismo es aquel Abogado que vino desde el cielo a abogar, auxiliar, y ayudar en nuestra causa perdida, ya sentenciada por la justicia de la ley en nuestra contra. La Palabra, el Verbo, Dios Hijo, no podía arbitrar en esta causa, revestido de su gloria, debido a que Dios además de abogar por nuestra causa, también había decidido asumir, en la persona del Hijo, los cargos de la justicia de la ley, que había contra nosotros. Era necesario un mediador sin pecado, que pudiera abogar ante el Dios Justo y sus demandas por el pecado nuestro, y por otra parte, la necesidad de alguien con las condiciones humanas que representase al hombre culpable ante Dios, en su condición física como sustituto para morir por la humanidad culpable.

Dios resolvió unir la naturaleza Divina de su Hijo con la naturaleza física humana (no la pecaminosa, la cual hubiera resultado de una relación entre José y María) para que en una persona, Dios pudiera arbitrar como perfecto mediador ante y entre Dios (ya que Él tenía una naturaleza Divina) y los hombres (ya que se revistió de una naturaleza humana).
En otras palabras: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos nosotros de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
1 Timoteo 2.5-6

De acuerdo con la Palabra de Dios sabemos que el Señor Jesucristo vino al mundo para ser un testigo, para dar testimonio de la verdad. “...Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” Juan 18.37

Testigo: Declarante, espectador. Persona que da testimonio de una cosa particular. Cualquier cosa por medio de la cual se concluye en cuanto a la veracidad de un hecho.
Testimonio: Declaración o afirmación de una cosa. Instrumento legalizado por medio del cual se da fe de la certeza de un cierto hecho.


Veamos algunos pasajes que sitúan a Jesús como Testigo enviado por Dios para declarar la verdad ante nosotros:

Juan 8.12-24
"Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí... Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis."

Juan 3.11-13
"De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo."

Juan 5.36-43
"Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;... Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis."

Juan 3.31-36
"El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él."

Juan 17.18
"Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo."

Por ejemplo:
- Juan 1.18 “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
- Juan 3.13 “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.”
- Juan 14.6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.”
- Juan 10.30 “Yo y el Padre uno somos.”
 Etc. En todos estos ejemplos, y en otros, Dios afirma que Dios el Hijo está al mismo tiempo en los cielos y en la tierra, es decir, se hace referencia a uno de los atributos de la Deidad, la Omnipresencia.


Jesús, hombre también.
Jesucristo, durante sus tres años de ministerio, se dedicó a viajar por toda Palestina y sus alrededores, predicando y enseñando la mayor parte del tiempo. Su trabajo se centró casi completamente en hablar del mensaje de Dios. Todo ese trabajo cumplió Jesucristo en una condición humana, la misma en la que nos encontramos nosotros.
¿Cuál fue entonces el factor que hizo que el Señor fuera la luz del mundo, literalmente hablando? ¿Por qué brilló Él de tal forma que deslumbró a los hombres y despojó a las potestades del Príncipe de este mundo?
¿Cómo pudo hacer semejante obra estando despojado por completo de la apariencia externa de Dios?
¿Cómo pudo desempeñar la carrera Espiritual sin el ejercicio de sus propios atributos divinos?

Jesús fue ungido con el Espíritu Santo, y por el Espíritu podía obrar como lo hizo. Podía testificar como lo hizo. Y testificar no es solo palabras, no es comida ni es bebida, es Poder, y es una vida, ¡la misma Vida viva y gloriosa de Cristo viviendo en mí y en ti por el Todopoderoso Espíritu Santo!


Jesús, un ejemplo en la manera de testificar
Con respecto a la forma práctica de testificar, hay algunos elementos que el Señor utilizó que deben ser considerados para una testificación efectiva.

- El Señor, en el momento de testificar fue directo al punto, mostrando a los incrédulos su necesidad urgente de creer en Él. Juan 3.1-11 // Juan 4.6-26 // Jn. 6.25-59

- Fue más sincero y directo con los incrédulos “religiosos”, que con los incrédulos “normales”, con estos últimos se mostró más compasivo, aunque igualmente estricto y enérgico en cuanto a los términos y condiciones del arrepentimiento. Juan 3.1-11 // Juan 4.6-26 // Juan 5.2-8 y 14 // Juan 5.30-47 // Juan 6.25-59

- Habló con autoridad, vigor y tenacidad pero lo hizo en términos en que la gente lo podía entender, es decir, habló con palabras simples, en el lenguaje de la gente vulgar, utilizando las muchas parábolas como un lenguaje ilustrativo. Mateo 13.18-36 // Matep 21.33

- Su mensaje exigió arrepentimiento, fe, y confianza. Mateo 4.17 // Marcos 1.15 // Lucas 13.3 y 5 // Juan 9.35 // Juan 10.38 // Juan 11.26 // Juan 12.36 // Juan 14.10 // Mateo 6.30 // Mateo 8.26 // Mateo 16.8 // Lucas 12.28

- Habló con gracia en los momentos en que así lo requerían los corazones tiernos de los oyentes.
Mateo 5.1-11 // Mateo 6.25-34 // Juan 14.1-14

- Habló igualmente con palabras fuertes y términos quebrantadores en los momentos en que así lo requirieron los corazones de los oyentes. Mateo 23.1-36 // Juan 6.60-71

Habló del infierno claramente. Mateo 5.22 // Mateo 5.29-30 // Mateo 10.28 // Mateo 18.9 // Mateo 23.15 y 33 // Marcos 9.43; 9.45 y 47 // Lucas 12.5 // Lucas 16.19-31

Siempre invitó a sus oyentes, nunca los presionó a tomar una decisión. Mateo 11.15; 11.28-30 //
Mateo 13.9 y 43 // Marcos 4.9 y 23 // Marcos 7.16 // Lucas 8.8 // Lucas 14.35 // Juan 10.38 // Juan 12.36 // Juan 14.1

El Señor ordenó que creyeran en él pero en verdad la voluntad que Dios dio al hombre demuestra que todos los mandamientos de Dios son una invitación, aunque por otra parte, el hombre es responsable de sus actos, y será juzgado un día. Dios pues manda, pero no obliga.

Advirtió a los creyentes que deberían producir un fruto abundante en sus vidas espirituales, ya que estaban unidos como los pámpanos a la vid. Juan 15.1-11

- Siempre tuvo palabras de aliento y optimismo, aún en los momentos más difíciles. Mateo 28.16-20 //
Lucas 24.36 // Juan 14.1-14 // Juan 16.22; 16.25-33 // Juan 20.21


Jesús nos manda ser sus testigos
Antes de ascender a los cielos de donde había descendido con el mensaje de Dios para ser el Testigo de Dios, el Señor, declaró a sus discípulos tres palabras que señalan nuestra responsabilidad como Cristianos: “ME SEREIS TESTIGOS”.

Hechos 1.8
"...recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

“me seréis testigos” tiene que ver con la vida de Cristo en nosotros y cómo esta se desarrolla por medio del poder del Espíritu Santo en nosotros (“Cristo en nosotros”)

La vida de Cristo pudo satisfacer las necesidades espirituales de la gente, nosotros podríamos hacer lo mismo hoy si permitimos a Cristo vivir su vida en nosotros.

Se requiere de un solo hombre que muera al yo, para manifestar la vida de Jesús en él, y siendo instrumento de Él, ganar un alma, una familia, una ciudad, o una nación, pues si Cristo vive en ese hombre, Él se valdrá de esa vida para hacer una obra semejante a la que él hizo estando en la condición de hombre. No hay ninguna diferencia, al contrario, existe la ventaja de que Cristo, siendo Dios omnipresente, puede vivir su vida, al mismo tiempo, en miles de creyentes que estén dispuestos a probarlo. Se requiere el poder de Dios y una docena de hombres comunes para lograr una obra de proporciones espirituales tremendas. Esto fue demostrado por los doce que el Señor eligió, pues por medio de ellos Dios cambió el mundo.

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