La Palabra de Dios

San Juan 1.1-14
“En el principio existía la Palabra, y la Palabra era con Dios y la Palabra era Dios.”
(En algunas versiones en vez de “la Palabra” dice “Verbo”. Significan lo mismo)

La Palabra, el Verbo, Jesús, existió desde el principio (v.1).
Se hizo carne y habitó entre nosotros (v.14).
Jesús, la Palabra de Dios, "...vino a los suyos y los suyos no le recibieron pero a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"
(v.12).

Los que reciben la Palabra de Dios son hijos de Dios.
Antes de recibirla, somos criaturas creadas por Dios, pero no hijos de Él.

¿Quieres ser su hijo? Entonces, recibe a Jesús.
Acepta su Palabra. Recíbela en tu corazón.

Y si quieres puedes leer más adelante sobre el tema. ¿Por qué muchos que son hijos de Dios
parecen lo contrario? ¿Serán de Dios, realmente?


Apocalipsis 19.11-16
En una visión, Jesús “...Fiel y Verdadero... estaba vestido de una ropa teñida en sangre, y su nombre es:
la Palabra de Dios...”


1 Pedro 1.23-24
Hemos sido “...renacidos... por la Palabra de Dios...”

Nacemos de nuevo cuando recibimos la Palabra,
que es espíritu, vida y semilla que no perece.


Hebreos 4.12
“La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos y
penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos;
y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Cuando oyes la Palabra de Dios, ella actúa en tí para bien.
Trata con tu corazón para que tú seas una persona del agrado de Dios.
La Palabra corta lo malo, siembra lo bueno y edifica con perfección.
Si hablas las Palabras de Dios, ellas intentan dar fruto en los corazones que la oyen.

Es admirable su poder para bendecirnos.
Por eso, ámala y recíbela con docilidad.


1 Tesalonicenses 2.13
“...cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros,
la recibisteis no como palabras de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios...”

Es importante que al recibir la Palabra no creamos que fueron hombres los autores de ella,
porque es negar a Dios como autor.
Al dudar debemos ocuparnos de leer, escudriñar, y comprobar si están escritas en nuestra Biblia esa palabra predicada. Una vez seguros de que es Palabra de Dios, recibámosla, porque tiene verdad para nuestra vida.


San Mateo 24.35
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Debes confiar en la Palabra.
Ella no cambia jamás y permanece para siempre.
Apóyate en ella en todo. Nada te moverá, estarás firme
y serás vencedor.


San Juan 8.51
“De cierto, de cierto os digo,
que el que guarda mi palabra nunca verá muerte.”

Los que creen en la vida eterna, a veces creen que la tendrán porque son buenos.
El Señor enseña que los que guardan la Palabra no morirán.
El conocer a Jesús, a Dios, guardar su Palabra, ser fiel, es asegurarnos la vida eterna, el cielo.
Si amas a Dios, será precioso para ti, guardar su Palabra.


Gálatas 1.6-9; 1.11-12
“Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que hemos anunciado, sea anatema.
...si alguno os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.”

("Anatema" significa "maldito")

Si aceptas que estas palabras son de Dios, reconocerás lo celoso que es Dios de su Palabra.
No quiere que la cambiemos. No acepta que quitemos o agreguemos palabra alguna.
Dios juzga como anatemas a los que tergiversan su evangelio.
Consérvate sencillamente en lo que Jesús enseñó.


San Mateo 28.20
“...y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;
y he aquí yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo. Amén.”

Muchos creen que si no obedecen a Jesús, igualmente El estará con ellos.
Sin embargo, dice Jesucristo, que estará con nosotros si guardamos todo lo que El enseñó.


2 Timoteo 3.15-16
”Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.”

Reflexiona. Los siervos de Dios quieren perfeccionarse y a veces buscan lograrlo donde no deben.
La Palabra, es suficiente para preparar a un siervo de Dios y si él es obediente puede llegar
a ser perfecto.
¿Sabes quién lo dice? Dios. Prepárate con la Palabra, en todo lo que hagas.
Lograrás ser un servidor del Señor digno de serlo.


San Juan 17.17
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”

Jesús nos quiere a todos los cristianos unidos y antes de morir por nosotros, oró a su Padre para que seamos uno y le pidió que nos santifique en su Palabra. Eso significa que pidió la unidad en una sola fe. La fe en la verdad, en la Palabra de Dios. Es por eso que cuando conocemos a un cristiano debemos discernir la fe que tiene, si está basada en la verdad y luego intentar la unidad, tratando de rescatar a los que se extraviaron. No puede haber unidad con los que se rebelan a la Palabra de Dios o blasfeman contra ella. De esa manera no estamos unidos ni a Jesús ni a Dios. Todos los que aceptan la Palabra de Dios y la practican, son uno.


¿Por qué muchos que se llaman hijos de Dios parecen lo contrario?
¿Serán de Dios, realmente?

Tú sabrás de millones que van a las iglesias de diferentes denominaciones y sabrás que muchos son siervos o asistentes que fueron descubiertos en pecados horrendos de todo tipo. Uno se pregunta cómo puede ser que gente que predica, que persevera asistiendo siempre a una iglesia, cometa ese tipo de pecados. Por eso Dios nos hace saber la diferencia: no todos los religiosos son hijos de Dios, sino los que reciben a Jesús y obedecen a su Palabra. Por eso no podrás saber a simple vista cuando un predicador o miembro de una iglesia es hijo de Dios, lo sabrás por sus frutos y eso lleva tiempo.
Pues Jesús dijo “por sus frutos los conoceréis”.
La Palabra que recibes da fruto bueno.
Y ese fruto no significa predicar, sanar, liberar, aconsejar, sino llevar una conducta del agrado del Señor en todo, en obediencia a su Palabra (Mateo 7.15-23).
Entonces se puede reconocer que ese siervo o hermano, es un verdadero hijo amado del Señor.

Quizá te preguntes si uno comete pecados ya deja de ser hijo de Dios. Mira, cuando uno es hijo de Dios, Dios le guarda de caer en pecado. Y si uno peca, tiene a Jesús como abogado para que interceda ante el Padre a favor nuestro.
Pero si tú, recibes la Palabra y vives una vida en inmoralidades, en avaricia, blasfemando, idolatrando, adulterando, entonces ¿Qué palabra recibes? Más bien la rechazas.
El cristiano tiene una lucha en su cuerpo porque por naturaleza somos pecadores, pero si amamos al Señor somos vencedores y nos debemos manifestar en humildad necesitados del apoyo de otros servidores para salir adelante. Pero si tú predicas y conociendo a Jesús, habiendo recibido la Palabra del Señor, eres “adúltero, avaro, idólatra, ultrajador, ladrón...” (1 Corintios 5.11; 6.9-11) entonces no puedes ser visto como hijo de Dios porque tus obras estarían como las de los que “quieren crucificar nuevamente a Jesús y exponer al Hijo de Dios en pública infamia” (Hebreos 6.4-7).

Si estás en pecado, reconócelo y vuélvete a Dios. Y vive una vida de su agrado. Él perdona y nos saca de los más horrendos pecados. Y puedes salir adelante aunque ni tú lo creas, con Jesús se puede. Y nunca te dejes engañar por aquéllos que dicen que Dios es amor y que por eso pueden seguir predicando y estar en pecado. En la Biblia, Dios no lo permite.


El Señor Jesús te ilumine y puedas entender su Palabra
Y lo que él quiere de ti.
Nunca lo olvides: es Él quien más te ama.



CUESTIONARIO: La Palabra de Dios

1. Comenta las características de la palabra de Dios descrita en el capítulo 1 de San Juan.

2. ¿Quién es la Palabra de Dios? ¿Quién es la verdad?

3. ¿Quiénes tienen potestad de ser hechos hijos de Dios? San Juan. 1.12
y ¿por qué renacemos? 1 Pedro 1.23-24

4. ¿Por qué decimos que la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de
doble filo? Hebreos 4.12

5. La Biblia, ¿es Palabra de Dios o palabra de hombre?
¿Cómo debemos recibirla? 1 Tesalonicenses 2.13

6. ¿Puede cambiar la Palabra de Dios? Mateo 24.35

7. ¿Se puede agregar o quitar palabras a la Palabra de Dios?

8. ¿Por quién esta inspirada? 2 Timoteo 3.15-16

9. Si se te presenta un ángel o una persona, con palabras y mandamientos distintos, ¿Qué harías?
Gálatas 3.6-9; 3.11-12

10. ¿Quiénes recibirán vida eterna? Juan 8.51

11. ¿Jesús esta siempre con nosotros? Mateo 28.20

12. ¿Todos los que predican, sanan, liberan y aconsejan son verdaderos hijos de Dios?
¿Cómo reconocemos a los verdaderos hijos de Dios? Mateo 7.15-23

13. ¿Qué le dirías a alguien que predica y recibió la palabra pero no tiene buena conducta?
1 Corintios 5.11; 6.9-11

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