Donar Órganos

“...Porque del corazón mana la vida...”

Según las escrituras, Dios dice “No matarás” (Exodo 20.13) por lo tanto:
- Se puede donar un órgano sin quitarse la vida.
- Se puede recibir un órgano sin matar al donante.
- Hay órganos (piel, médula, un riñón, un pulmón) que se pueden extraer de una persona sana y ella puede seguir viviendo.
- Hay órganos que estando fallecida la persona se pueden extraer para que otros se recuperen.
- Hay órganos (corazón, hígado) que se utilizan sólo si se extraen en vida del donante y muere el donante al dar sus órganos.

En este último caso, para la ciencia está muerto el donante antes de la extracción. Para Dios no está muerto, tampoco para los que examinan el tema.

Analicemos para sacar una conclusión justa:
Según la ciencia la muerte ocurre cuando el cerebro deja de funcionar (muerte cerebral).
Según Dios la muerte ocurre cuando el corazón deja de latir (Proverbios 4.23).

Reflexiona
¿Qué haría una persona que tiene en cuenta la ciencia, respecto al caso de un familiar con muerte cerebral, cuyo corazón aún está latiendo?
En ese caso, como para él esa persona está muerta, podría sepultarla o... ¿No?
¿Acaso empieza su velatorio cuando el cerebro deja de funcionar pues está confirmada su muerte según la ciencia?
¿Por qué no hay velatorios y entierros de la persona que tiene muerte cerebral?
Porque Dios nos da conciencia, y ella atestigua que esa persona tiene vida. Porque la vida mana del corazón y no del cerebro.
Por eso cuando una persona yace como muerta, lo primero que hace (un ateo o no) para saber si tiene vida, comprueba si su corazón late.

¿Es correcto?

La Palabra dice así:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón
porque de él mana la vida.”

Proverbios 4.23

Para Dios la vida no mana del cerebro sino del corazón.

Además, para fomentar la donación de órganos, muchos dan el ejemplo de Jesús, “que dio, donó su vida, y así como El -dicen­ debemos donar nuestros órganos, que son una parte de nuestra vida.”

No debemos engañarnos. Debemos discernir: Jesús dio su vida ...¿Pero se suicidó?
El no buscó su muerte, suicidándose. Siempre trató de no provocar a sus enemigos para no acelerar su muerte. Jesús dejó que el tiempo sea de Dios, que su Padre cumpla su voluntad en El.

Es diferente al caso de una persona que aún vive y autoriza a que le saquen los órganos y llegado el momento de la donación, se suicida o la matan,pues cuando de su corazón aún mana la vida,le son extraídos su corazón o su hígado, y entonces recién, en realidad muere. Eso es un suicidio o crimen.

Por ejemplo, en el caso de una madre que ve agonizar a su niño que tiene muerte cerebral pero su corazón está vivo, y autoriza la donación del corazón del niño; cuando los médicos sacan el corazón al niño, le quitan la vida de su hijo. El niño no muere porque Dios lo decidió, muere porque su madre y los médicos lo decidieron. Ese niño tenía vida. Su madre podría pedir un milagro a Dios. Dios le podría sanar.
¿Acaso a Lázaro no le concedió todos sus órganos nuevos pues todos estaban muertos y echados a perder?
No tienen fe los que matan o se suicidan y por eso quitan la vida. Es bueno prolongar la vida pero es malo tener que matar a alguien para ello .Dios ya nos enseñó en nuestro corazón y conciencia que no debemos hacerlo. Y si no sana, también es de Dios morir. Ese día llegará. Hay que estar preparados.
El matar para quitar un órgano, antes de la muerte natural, es efectuar una eutanasia. Dicen que tienen fe y quitan la vida. Se alegran porque dicen que rezaban y “apareció un corazón” cuando deben decir que se alegran porque asesinaron a alguien, practicaron una eutanasia muy apresurada. Están ciegos. Muestran niños, adultos, sanos, felices que fueron trasplantados pero hay un crimen detrás.
Los que cometieron el crimen, padres, médicos, están con el mismo pecado que los condenados a perpetua por crímenes que cometieron. Además el Señor pedirá cuentas sobre lo hecho.

Cuando no se tiene fe, se puede recurrir a los que sí la tienen. ¿Verdad?
Es difícil tener que pasar la prueba de no matar o suicidarse si sabemos que así, damos vida a otro. Pero esa opción no debe ni existir en nuestra mente. También es desagradable esperar la muerte de una persona, y queremos acortar ese momento de sufrimiento pero quizá es el momento en que Dios trata con ella para su salvación. No podemos ser Dios y acortar ese tiempo

La mayoría cree que los órganos se extraen solamente de personas muertas. Y además, las noticias engañan pues se dan de esta manera: “murió un joven y sus órganos donó a tres jóvenes”. Y en realidad no estaba muerto. La gente se alegra, se entusiasma en la donación y dona sus órganos porque ve lo bueno de la acción pero no sabe que es un crimen que se cometió. Ignora el tema.

Volviendo al tema de Jesús como ejemplo en la donación. Jesús no se suicidó, lo mataron. Los que lo mataron tampoco hicieron algo bueno, porque puedo ponerme a deducir que los criminales, fueron los instrumentos para que Jesús sea el Salvador, pero en la Biblia ¿son admirados porque fueron instrumentos para que Jesús muera y dé su vida por nosotros? ¿O son culpables de su muerte?
Si lees la Palabra, los trata de culpables, de impíos “Vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos” (Hechos 2.23)

Esa madre, la del ejemplo, no debe ser admirada como se hace, porque decidió dar muerte a su hijo para que otro viva. Según Dios, no debemos matar. No tenemos excusas.

Se piensa que amar al prójimo es donar órganos. Se puede donar conservando, cuidando la propia vida o la del donante que depende de uno. Pero si al donar se deja de vivirse decide que otro deje de vivir... entonces... el amor al prójimo como a mi mismo... ¿Es matar a mi familia para que otro viva? ¿O es suicidarme para que otro viva?
¿Así amo que mato o me suicido?
Y para la ciencia... amar al prójimo ¿Es presionar a matar o a morir?

Porque enseguida, luego del accidente, del tiro en la cabeza, o del golpe fulminante al cerebro, etc, piden los órganos. No hay lugar para la fe, no hay opciones, hay que matar todo el cuerpo. Urgente. Hay que sacarle el corazón, los pulmones, todo lo que se pueda, al último, el corazón porque hay que llevarlo urgente al receptor. En algunos países trabajan con anestesia para la extracción, en otros no. Es probable que se esté permitiendo horrores que haga la ciencia con nuestros familiares.

¿Sabías que una mujer embarazada con muerte cerebral puede seguir dando vida a su bebé? ¿Y cómo dicen que está muerta?
Mienten. No está muerta, porque el hijo que tiene en su vientre vive en su cuerpo. Vive de la vida que ella le da. Dios no se equivoca, la ciencia sí.

¿Sabías que algunos con muerte cerebral recuperaron su cerebro y siguieron viviendo?
¿Es la ciencia que da vida? ¿Es la ciencia la que sabe sobre cuando una persona está muerta?
¿O es Dios?




Extraído de una monografía de estudiantes peruanos y argentinos

El 24/10/95 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la U.B.A.- Bs.As. - Argentina el Dr. Carlos R. Gherardi, del Hospital de Clínicas Gral. San Martín, expresó:
"...si el donante es mujer y tiene muerte cerebral - muerte clínica -y está embarazada, puede ser alimentada y mantenida biológicamente durante toda la gestación hasta dar a luz normalmente.

En muchos países, se ha establecido la muerte encefálica o cerebral, como muerte de la persona, lo que significa que el paciente (donante) que se encuentra en ese estado está LEGALMENTE MUERTO, PERO NO REALMENTE MUERTO.

Esta muerte (cerebral) inventada y utilitaria permite extraer los órganos a las personas que tienen vida.

De acuerdo a este nuevo concepto de muerte, los cadáveres pueden enfermarse, tener hijos; en Inglaterra y otros paises, son anestesiados para que no sientan dolor cuando le extraen los órganos y finalmente mueren por ablación de sus órganos o de paro cardiorespiratorio.

Tanto vale la vida del donante agónico, como del receptor también agónico.

¿Cuál es el criterio moral, ético y jurídico que se sigue para determinar que la vida del receptor de los órganos merece mayor y mejor amparo que el donante?

Lecturas respecto al tema:
Marcos 3.1-5
Juan 11.1-44
Marcos 5.22-43
Lucas 7.11-1

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